Ir al contenido principal

Sam Peckinpah en el Laberinto de la soledad: Una retrospectiva del director en México

Sam Peckinpah en el rodaje de "Grupo salvaje"

(Por el bien de este artículo, el siguiente artículo contiene spoilers)

El cine de Peckinpah tiene varias constantes: la violencia, el ideal del hombre, el honor, el Oeste, etc.; pero, ante todo es un cine fronterizo. Un cine de fronteras metafóricas, pero también de una frontera real que lo acaba todo, la frontera sur entre Estados Unidos y México, entre pobreza y civilización.

Una frontera que es parte de su filmografía, tanto en sus revolucionarios western, de Grupo Salvaje (1969) a Pat Garrett y Billy the Kid (1973), como en sus ensaladas de tiros y acción, Convoy (1978) o La huida (1972). Pero, no es una frontera real, bueno sí lo es, dejad que me explique. En su conferencia de 1978, México y Estados Unidos. Posiciones y contraposiciones. Pobreza y civilización, el mexicano y posterior Nobel de literatura Octavio Paz, plantea las diferencias varias entre ambas naciones. Dos países vecinos y condenados por sus diferencias de carácter económico, social y psíquico que parten de dos visiones distintas y antagónicas de la civilización Occidental. Lo importante aquí no son tanto dichas diferencias, sino lo que dijo el poeta sobre la representación de su país por parte de sus vecinos: «En general los norteamericanos no han buscado a México en México; han buscado sus obsesiones, sus entusiasmos, sus fobias, sus esperanzas, sus intereses -y eso es lo que han encontrado». Ahí está la clave de la visión de México en el cine del director californiano. No es México es su México. A continuación, veremos la representación y los matices de las representaciones del país en algunas de las cintas más conocidas de Sam Peckinpah. Eso sí, comentar levemente que, el cine del director carece de una autoría respecto a los guiones originales. Donde el guion se convertía en un guion de Peckinpah era en la reescritura que realizaba ya dentro del proceso de producción impregnándose de su visión particular. Matizar de esta forma que el cine de director estuvo compuesto en su mayoría de encargos.

Yendo en orden cronológico, empezamos por Grupo Salvaje (1969), omitiendo Mayor Dandee (1965). Liderados por Pike (William Holden), un grupo de forajidos atraca la banca del ferrocarril en un pueblo de EE UU, lo que posteriormente se desvela es una trampa de su viejo socio Thornton (Robert Ryan). Siendo perseguidos, la banda huye a México donde se verán de bruces con la Revolución Mexicana (de 1910 a 1920) y deberán colaborar con el general Mapache (interpretado por el director mexicano Emilio “El Indio” Fernández) ante la oposición del también mexicano Ángel (Jaime Sánchez), miembro de la banda.

La representación de México en la cinta es como una antítesis a EE UU, anteponiendo ambas sociedades desde la primera escena. El inicio del filme sucede en territorio americano, donde se encuentra el banco que posteriormente asaltan. Nos encontramos en un lugar civilizado, una gran plaza con gente bien vestida, tiendas y un grupo de mujeres cubiertas de negro que se manifiestan en contra del alcohol, lo que consideran algo pecaminoso. Esto contrasta con la llegada al pueblo de Ángel, después de cruzar la frontera; donde son recibidos como héroes, seducidos por muchachas escasas de ropa y disfrutan de bebida y juerga hasta su marcha forzada. Un idilio que proyecta lo que antes era EE UU y ahora ha desaparecido fruto de la “ley” del capitalismo, representada por la compañía del ferrocarril. Es cierto que este paraíso es fruto de las aspiraciones o ideales morales del propio director, el cual era putero, alcohólico y promiscuo, pero también es la clave de su cine. Un cine crepuscular, que mira con nostalgia un pasado romántico que nunca fue. Esa es la visión que tiene Peckinpah de México, un lugar que aún no ha perdido la clave de lo que es el ser humano, un ser libre.

La trama se articula a través de un mecanismo, la traición. La traición de Thornton a Pike que inicia la acción y la traición que sufre Ángel, al ser traicionado por su banda y humillado a manos de Mapache. Una traición que pesa en el honor, un honor que en un momento de transición ha perdido el significado y que a su vez es el motor del final del filme. Y es que, tras ser Ángel torturado en público, al defender a su comunidad, y darse cuenta de que ha hecho lo mismo que Thornton, Pike y el resto de banda se enfrentan al general como venganza o contra traición. Este final, también puede entenderse como la búsqueda personal de Pike por evitar que México se convierta en EE UU. La banda llega a México, un idilio que le retrotrae a tiempos mejores como bandido, pero, al encontrarse con Mapache, un líder bebedor y avaricioso que está acabando que este paraíso, matando al pueblo de Ángel, la máxima representación del mundo que anhela; toman la acción final de evitar que este país sucumba ante la corrupción de los poderosos y que sus habitantes sean libres, algo que ellos nunca serán. En lo que claramente es una representación de la relación de Peckinpah con su tierra natal, siendo el final con Thornton, una especie de relevo para luchar por evitar que esto suceda en el futuro.

Pat Garrett y Billy el Niño (1973) se articula también a través de la amistad y la traición; la amistad de Pat Garrett (James Coburn) y Billy el Niño (Kris Kristofferson), y la traición máxima, la caza y asesinato de Billy a manos de su amigo. La cinta se articula como un juego del gato y el ratón entre Pat Garrett, que recién convertido en sheriff debe dar caza a sus viejos amigos forajidos, y Billy, que pese a la advertencia de su viejo amigo y mentor decide no huir y permanecer en territorio estadounidense pese a amenaza de sentencia mortal. Solo existe una posibilidad de redención, huir a México. En esta película, México es la huida, pero, también una regresión temporal. Huir al sur supone aceptar que los tiempos han cambiado y ya no es tiempo de cazarrecompensas y vividores, sino que EE UU es ahora un lugar donde impera la ley, un lugar con libertades limitadas y sin esperanza para hombres como él.

Al igual que en Grupo Salvaje, México supone ese remanso de lo que era América antes del capitalismo y la conquista del Oeste. En palabras del propio director: «México siempre ha representado algo especial para mí. Nunca daré por terminada mi experiencia mejicana. La primera vez que fui allí fue después de la guerra, y estuve allí tres meses, desde entonces he ido volviendo. Todo lo importante que me ha pasado en la vida ha estado ligado a México de uno u otro modo. Esa tierra ha tenido una influencia muy especial en mí. Los yanquis se preocupan mucho por parar la guerra y salvar los bosques, pero estos mismos cruzados, cuando salen de casa todas las mañanas, olvidan besar a sus esposas y regar las plantas. En Méjico no ocurre eso. Allí se preocupan menos de esas caralladas sobre salvar la raza humana y esos tejemanejes contaminantes. Pero nunca olvidan besarse y regar las flores». [Sam Peckinpah. Hermano Perro (1998, Midons)]

Y es que en el caso de esta película encontramos conexiones continuas con la “Tierra del Sol”. La acción acontece en el estado de Nuevo México, anteriormente parte del país de los aztecas, de ahí que la cinta esté poblada de personajes mexicanos y sea un continuo el uso del español que fue lengua oficial durante los siglos XVIII y XIX. De hecho, el mismo Billy era hablante de español y admirado como un héroe por los hispanos residentes ante la desaparición de la herencia hispana a manos de los intereses económicos y políticos de los anglosajones en estas tierras ricas en recursos, convirtiéndose el Niño en una leyenda, algo que se ve en varios momentos del filme. Ante la posible huida y viendo las consecuencias de una ley en manos de unos pocos decide regresar al condado de Lincoln, por lo que nunca llegamos a cruzar la frontera.

Abandonando el western, aunque dentro de sus códigos, nos encontramos con Quiero la cabeza de Alfredo García (1974), su última gran película, pues no soy muy fan de La cruz de hierro (1977) y el resto son omisibles. Al contrario que en las cintas previas nos encontramos en el México actual, donde acontece todo el filme. La hija de un hacendado mexicano queda preñada de un tal Alfredo García. Bennie (Warren Oates), un gringo residente en Ciudad de México, sale en busca de una prueba que demuestre la muerte de Alfredo junto a Elita (Isela Vega), su novia, bajo una recompensa de un millón de dólares.

Nos encontramos con una realidad del país completamente diferente. Un país moderno en sus núcleos urbanos y arcaico en los parajes perdidos que recorre la pareja por el México profundo. Es un México deformado por la lente de la violencia, el sudor y la avaricia, alejándonos del romanticismo de sus cintas previas en un mundo poblado por asesinos y putas. Ya no existe la salvación para el vaquero y ese México libre, ahora lo pueblan bandas y locos que rezan a Dios y guardan pistolas en sus bolsillos. El tono es durante toda la cinta pesado y carente de esperanza, pues, aunque camuflado, no deja de ser un western crepuscular.

No deja de esconder una visión muy personal. Los atracadores y maleantes que recorren el país son mayormente extranjeros, ya sea el propio Bennie o el motorista interpretado por Kris Kristofferson. Toda la violencia nace de la avaricia y el poder, contaminando el país.

Si volvemos al final de Grupo Salvaje, con esta cinta parece cerrar un círculo. La avaricia y la corrupción que observan los fugitivos huyendo de EE UU en los primeros compases de la Revolución, aquí se ha establecido con a violencia como la ley imperante. Ahí altos contrastes entre los capos, las ciudades y los pueblos plagados de gente, pero, en la absoluta ruina. Podría ser un final triste, pues Bennie es acribillado al intentar huir; pero como bien dijo Peckinpah a México no se le olvida vivir: “Allí se preocupan menos de esas caralladas sobre salvar la raza humana y esos tejemanejes contaminantes. Pero nunca olvidan besarse y regar las flores”.

Darío Calvo


PD: Después de más de un año regreso a este blog con un nuevo nombre "Un oficio del siglo XXI". Cambié de plataforma para crear un nuevo blog, pero los sobrecostes y la imposibilidad de rentabilizar la inversión me trae de regreso aquí, aunque prefiero renombrarlo como el blog previo. A partir de ahora iré trayendo nuevos contenidos. Un saludo al posible lector.

Comentarios

Entradas populares de este blog

El éxito de Backrooms y Obsession (o como Youtube domina la taquilla veraniega)

Fotograma de "Backrooms" Obsession (2026) y Backrooms (2026) se han convertido por derecho propio en los dos grandes eventos para los fans del terror de este verano. Ambas cintas han acaparado todos los titulares por su enorme éxito en taquilla y crítica, aunque principalmente por su enorme rentabilidad. Con un presupuesto de diez millones de dólares, el fenómeno de Kane Parsons -creador y director de Backrooms -, ha generado más de 350 millones de dólares, convirtiéndose en la cinta de mayor recaudación de A24 . El estudio busca aprovechar el fenómeno fan, reestrenando en salas el filme bajo el subtítulo Liquidación total , añadiendo una nueva escena final de dieciséis minutos. Más sorprendente es el hito de Obsession , que con apenas un presupuesto de 750.000 dólares ha roto la barrera de los 400 millones, lo que la convierte en una de las películas más rentables de la historia. Antes de entrar a analizar el “fenómeno del año”, un pequeño comentario crítico para adentrar...

¿El mal existe?

Por Darío Calvo El mal no existe (2023) En una reciente entrevista, Ryusuke Hamaguchi en RTVE, el director japonés afirmaba su admiración por Víctor Erice, más específicamente por esa obra maestra que es El espíritu de la colmena  (1973). El oscarizado afirmaba el impacto que le supuso la escena en la que un Fernando Fernán Gómez totémico, llevaba a las niña protagonistas a buscar setas, parandose en una. Tras la explicación, el padre de Teresa y Ana aplasta la seta, bajo la sorpresa de ambas niñas y de los espectadores. Esta escena. de entre muchas interpretaciones, nos habla del poder del ser humano tanto para el estudio y admiración de la naturaleza para con su poder de dominación y explotación sobre ella, abriendo un debate moral-ético muy presente en nuestros días. El espíritu de la colmena (1973) El mal no existe  (2023) es la sorprendente nueva película de Ryusuke Hamaguchi, director del reconocido clásico moderno Drive my car (2021) que le catapultó a la fama internaci...

Sobre Gaspar Noé

  Por Darío Calvo Creo que pocas películas me han impactado como lo ha hecho Irreversible (2002). Una cinta visceral, brutal, social, experimental,... Pero ante todo, distinta. Un cine muy vivo, como obra de arte y expresión artística. Cogiendo lo peor del ser humano, para plasmarlo y hacernos dudar de nuestra propia moral. Un maestro cuyo cine aterra tanto por su forma, como -y mayormente- por su contenido. Pese a lo difícil y salvaje de la propuesta, la segunda cinta del director argentino se ha convertido con el tiempo en una de mis películas favoritas, aunque sea incapaz de ver la infame escena. En la retrospectiva de este mes, Gaspar Noé, maestro del cine alucinógeno. En un viaje por sus seis largometrajes y dos mediometrajes, de Carne  (1991) a la reciente Vortex (2021). Pero antes, un breve contexto ¿Quién es el director franco-argentino? Gaspar Noé nacido en Buenos Aires, en 1963. Hijo de Luis Felipe Noé, reconocido artista plástico y miembro del grupo "Nueva figuració...