Backrooms adapta el fenómeno viral homónimo creado por el youtuber Kane Parsons, en lo que no deja de ser una traslación del formato digital a la gran pantalla de su propia creación. Bajo la premisa común de la aparición de una backroom, un lugar subliminal de origen desconocido en el sótano de una tienda de muebles, la cinta muestra el viaje de una serie de personajes a este espacio. La aterradora atmósfera se construye desde el desconocimiento y la rareza de un lugar plagado de monstruos y a su vez reconocible, sobre todo en las tensas escenas found footage. El problema viene de la mano del desarrollo de personajes que resulta insípido y nada inspirado, algo que eterniza la trama y elimina cualquier atisbo de sorpresa o emoción en los últimos compases de la misma. Si destaca su diseño de producción y la construcción de escenarios reales que apoyan la sensación de confusión y alienación mediante la mímesis con la realidad, una construcción atmosférica total desde la estética. La última gran producción de A24, antes de su nefasto acuerdo con Google para el entrenamiento de IA generativa, tema para otra entrada.
Por otro lado, Obsession es obra del también youtuber Curry Barker, del canal“that's a bad idea”. Bear (Michael Johnston) lleva años locamente enamorado de Nikki (Inde Navarrette), ante su incapacidad total para declararse a ella, usa un extraño ramillete para desear que ella se enamore perdidamente de él. El deseo acaba cumpliendose, pero no de la forma esperada, en una asfixiante espiral de terror. La cinta es plenamente consciente de sus limitaciones, algo que usa en su favor creando una puesta en escena con pocos escenarios pero bien empleados a través de planos largos y muy cerrados. Una trama que desde su a priori simpleza, explora la imposición de la mirada masculina en el amor y la cultura incel desde un acercamiento. No solo dan miedo los clásicos y efectistas jumpscares, sino también la empatía por sus personajes, fáciles de entender y aunque sus actos sean difíciles de perdonar.
¿Es inesperado el éxito de estas cintas?¿Son la salvación de Hollywood como pregonan algunos medios? La respuesta es ambigua. Por una parte si desvela una esperanza en el blockbuster y película de bajo presupuesto original de éxito, véase reivindicar el filme original frente a la franquicia y que, además, se demuestre con números y beneficios. Crear cine novedoso, que a su vez sea rentable y propicie nuevas cintas de igual o mayor recaudación.
Aunque, el "inesperado" éxito de ambas películas no deja de ser la confirmación de dos tendencias actuales dentro de la industria. Primero, y esto no es nada nuevo, el cine de terror es un cine muy rentable. Son filmes baratos, fáciles de producir y que acaban generando altos números de recaudación. Paranormal Activity (2007), La bruja de Blair (1999) o Halloween (1978) consiguieron dominar la taquilla con presupuestos ínfimos. El éxito de estas cintas propiciaron infinitas secuelas -la saga Halloween continua hasta la actualidad- y un fenómeno cultural que dió origen a subgéneros ampliamente explotados, sea el slasher o el found footage. Backrooms es heredera de este cine, no descarto que su éxito dé pie a alguna secuela en los próximos años o nuevas adaptaciones de fenómenos de la red.
La segunda tendencia, y más importante dentro del ritmo de la industria, es la procedencia de ambos directores. Ambas cintas deben su éxito a internet, y si bien podemos calificarlas como cintas originales, trabajando partiendo de youtubers de cierto renombre y con ideas muy afines a los públicos a los que van dirigidos, siendo la audiencia de ambas películas mayoritariamente joven. Se puede argumentar trabajan sobre seguro, apoyandose en un lenguaje audiovisual muy cercano al de Youtube. No es que no tenga su mérito atraer público joven, cada vez más alejados de las salas, pero es imposible decir que sean éxitos inesperados y no tanto fabricados por medio de titulares y su presencia en redes. Si confirma una tendencia de influencers convertidos en cineastas, siguiendo la estela, por ejemplo, de Hablame (2022) de los también youtubers Michael y Danny Philippou. Esto no es malo, pero sí clave para entender las nuevas tendencias y futuro del medio.
No sé si Obsession o Backrooms van a pasar a la historia del género, pero sí son un reflejo de los tiempos que corren. Internet es la cuna de una nueva y emergente industria cinematográfica, solo el tiempo nos dirá los efectos que esto tiene en un medio en momentos de cambio.
Darío Calvo


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